
El supertifón Dolphin podría generar nuevas interrupciones en la navegación y en las operaciones portuarias de Taiwán y China, de mantenerse la trayectoria proyectada hacia la costa asiática para el 6 de agosto, reporta AXSMarine.
Según las proyecciones del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Plazo Medio (ECMWF), Dolphin alcanza actualmente la categoría 5 y presenta vientos con ráfagas cercanas a los 100 nudos, además de oleaje de hasta 12 metros con un período de 12 segundos. Aunque su trayectoria e intensidad aún pueden variar, las condiciones previstas podrían afectar el funcionamiento de los puertos de la región.
De acuerdo con AXSMarine, todos los segmentos del transporte marítimo —graneles, portacontenedores, tanqueros y gaseros— podrían verse afectados. En el caso del transporte de contenedores, eventuales cierres o restricciones operativas en puertos chinos podrían incrementar nuevamente la congestión. Los terminales de graneles también podrían reducir su actividad, limitando la disponibilidad de buques en el Pacífico.
Los tanqueros y gaseros enfrentan un escenario similar, ya que las restricciones a las maniobras portuarias y las posibles suspensiones de operaciones podrían retrasar operaciones de embarque y desembarques. Incluso interrupciones de corta duración podrían prolongar los tiempos de espera debido a la acumulación de buques una vez reanudadas las operaciones.
Más de 66 millones de toneladas por desembarcar
AXSMarine identifica al mineral de hierro, carbón térmico, carbón coquizable, bauxita, soja y mineral de níquel como las cargas con mayor exposición en caso de que Dolphin afecte significativamente los puertos chinos.
En conjunto, aproximadamente 33,3 millones de toneladas de estos productos tienen prevista su descarga en China durante la semana 32, mientras que otros 33,5 millones de toneladas están programadas para la semana 33, superando los 66 millones de toneladas.
El mineral de hierro representa el mayor volumen, con 20,4 millones de toneladas previstas para la semana 32 y 23,9 millones de toneladas para la semana siguiente.
El principal riesgo inmediato corresponde a retrasos en las operaciones de desembarque, situación que podría extender la congestión en las zonas de fondeo y reducir la disponibilidad de buques en el Pacífico.
El análisis señala que, tras el paso de Bavi, la actividad portuaria disminuyó mientras aumentó el número de naves esperando fondeadas. Aunque las operaciones se han recuperado parcialmente, la congestión continúa por encima de los niveles habituales. En el segmento de contenedores también se registró un incremento tanto de la capacidad fondeada como de los tiempos de espera, condiciones que podrían intensificarse si Dolphin mantiene su trayectoria hacia la misma zona afectada durante el último mes.
Fuente: Mundo Marítimo

